Mitos sobre vacunas

videos
 

 

VACUNA CONTRA HEPATITIS B

Basado en un artículo de la periodista científica Sylvie Simon de Parents

La vacunación de recién nacidos y adolescentes contra la Hepatitis B es una agresión a los niños,
aparte de ser una agresión al Derecho a la Información.
Sus efectos adversos sólo empezamos a entreverlos a corto plazo: enfermedades autoinmunes, problemas neurológicos como esclerosis en placas y desmielinizaciones inespecíficas.
Si las madres y las personas no tienen la contra información de los efectos secundarios difícilmente estarán en condiciones de decidir aceptar u oponerse a ella.
Si los médicos no tienen información sobre la pertinencia y los efectos secundarios de las vacunas no podrán decidir si administrarla o no.
La vacunación contra la hepatitis B es sólo un ejemplo, de cómo procede la industria médica, promocionando sus productos y censurando con efectividad las informaciones científicas disidentes como lo hace en otros muchos temas más graves con el SIDA o la influencia en la salud de las bajas dosis de radiactividad.

HEPATITIS B

Es el único virus de hepatitis con ADN. La multiplicación del virus se hace en las células del hígado bajo el control de hormonas esteroideas, lo que podría explicar por que los hombres corren más riesgos que las mujeres de ser infectados de forma crónica por el virus.
El virus es abundante en el hígado, también se ha observado que el virus de la hepatitis B está presente en otros tejidos humanos como el riñón, bazo, páncreas, piel, médula ósea y las células sanguíneas. La infección de ciertos glóbulos blancos favorecería otras enfermedades como la anemia aplásica y poliartritis medular o también el SIDA y las enfermedades asociadas.
La forma de transmisión de la enfermedad es sobre todo por la sangre y por vía sexual. Según los datos de Red “Sentinelles” (red de médicos repartidos a través de Francia que observa las enfermedades transmisibles), la forma de transmisión más frecuente es de origen sexual, 50% de los casos analizados en la red en 1994. El mismo estudio refería un 25 % de contaminación en los toxicómanos. Es indudable que la actividad sexual más incriminada al respecto es la relación anal, lo que requeriría alguna lesión cutánea genital. Finalmente están las contaminaciones de origen médico: transfusiones, diálisis, inyecciones, pinchazos y tatuajes.
La transmisión por placenta a su bebé en la mujer embarazada es de baja incidencia y no produce malformaciones. Si la infección se produce después del 6º mes de embarazo puede transmitirse al recién nacido en el momento del parto, que es la forma habitual de transmisión.
Se puede encontrar el virus en todas las secreciones (saliva, leche, excretas), pero a concentraciones insuficientes para poder ser contagiantes.
Los grupos de riesgo están constituidos por los toxicómanos, los homosexuales y aquellos que tienen numerosas parejas sexuales, al personal sanitario en contacto directo con los portadores crónicos o la sangre contaminada, así como aquellos que viajan a los países que tienen una fuerte endemia (África y Asia tropical).
El riesgo real de complicación grave de la hepatitis B es ridículamente pequeño. Como toda enfermedad viral, más del 95% de los casos evoluciona espontáneamente hacia la curación, El Quotidien du médecin Nº 5785 de 1996, señala que más del 95% de los sujetos se desembarazan naturalmente del virus y quedan después inmunizados.
Tras una incubación de 2 a 6 meses, la infección se manifiesta mediante una hepatitis aguda. El riesgo es de 8 veces más elevado en el hombre que en la mujer. Panorama du médecin Nº 4131 de 1995, declaraba: “La hepatitis aguda por regla general es una infección benigna para la que no está indicado (e incluso contraindicado) una medicación cualquiera que sea”.
La complicación más grave es la hepatitis fulminante que es mortal en un caso de cada dos. El riesgo de hepatitis fulminante no concierne nada más que al 1% de los casos de hepatitis agudas. Se considera que el 10% de los pacientes curados se convierten en portadores sanos. En Francia los portadores crónicos no representan más que el 0,2 a 0,3% de la población.
Cuando se estudian las curvas de evolución de la enfermedad, se constata que la hepatitis B se halla en regresión constante desde 1978. La curva de la vigilancia epidemiológica en la región de Lyon muestra que había doce veces más casos de hepatitis B en 1978 que en 1992, y que desde 1991 la incidencia de la enfermedad era de menos de 3 por 100.000 habitantes. En 1994 se emprendieron las grandes campañas de vacunación, es evidente que esta mejoría no puede ser atribuida a las vacunaciones. La aceleración del descenso de casos constatados hacia 1986 corresponde a medidas tomadas para evitar las transmisiones por jeringuillas en los drogadictos y la detención de la contaminación sanguínea en los transfundidos.

VACUNAS CONTRA HEPATITIS B

Actualmente se encuentran en el mercado mundial vacunas anti hepatitis B preparadas mediante ingeniería genética. Fabricada por los laboratorios Smith Kline Beecham, Engerix B, puesta a punto en 1981, a partir de células de levadura de cerveza “saccharomyces cerevisiae”, a la que se había modificado su patrimonio genético, produciendo el antígeno Hbs (de superficie). Esta vacuna no encierra más que la proteína de la envoltura Hbs del virus. El conservante utilizado es el tiomersal (tiosalicilato de etil mercurio) y los adyudantes de inmunidad son el hidróxido de aluminio y sales de sodio. Consultando el Vidal (vademecum de especialidades francés), descubrimos con estupefacción que cada dosis de vacuna de la hepatitis B (Engérix o Genhévac) no contiene menos de 1.250 microgramos de hidróxido de aluminio, mientras que la dosis oficial no tóxica es de 15 microgramos por litro de sangre. Los laboratorios Smith Kline-Beecham acaban de sacar una vacuna pediátrica Engerix BIO para niños de hasta 15 años que “puede ser utilizada con la BCG y asociada a la vacuna DTP-Haemophilus b-Hepatitis A”.
La vacuna Genhévac B, producida por Pasteur-Mérieux, está preparada a partir del antígeno Hbs cultivado sobre células de hámsters chinos en las cuales se ha introducido el gen vírico. Esta vacuna que también contiene hidróxido de aluminio, está enriquecida por proteínas secundarias, sacadas de la envoltura de superficie. Su patente de fabricación, que se puede consultar en el Instituto Nacional de la Protección Industrial, indica que contiene también un plasmido recombinante que encierra una parte del genoma del virus SV 40 (reconocido cancerígeno) y que podría encontrarse en las impurezas de la vacuna (su pureza es del 95%). Su conservante es formol (formaldehído). Pasteur-Mérieux acaba de sacar por su parte una vacuna a partir de levaduras producidas por ingeniería genética, bajo la marca HB-VAX DNA.
Las vacunas contra la hepatitis B, como todas las vacunas obtenidas por manipulaciones genéticas de células cultivadas en laboratorios, presentan, en efecto, peligros reales, pues parecen contener sustancias cancerígenas ya que están cultivadas sobre células que se han hecho artificialmente “inmortales”, es decir, que se han cancerinizado artificialmente, y que por lo tanto son susceptibles de desencadenar modificaciones del mensaje genético en el individuo vacunado. Estas vacunas corren el riesgo también de engendrar enfermedades genéticas en el paciente o anomalías en sus hijos o nietos. Podrían también modificar algunos virus silenciosos y hacerlos virulentos. Además, no hay que perder de vista que estas células están nutridas con suero de buey, cuyo uso está prohibido por la legislación que concierne a los medicamentos inyectables, en razón del riesgo de contaminación por priones particularmente peligrosos.
Por otra parte, no se podrá medir la eventual efectividad de estas vacunas, así como su nocividad, hasta dentro de 15 o 20 años, según sus promotores, ¡lo que convierte a toda persona inoculada en un cobaya!
Michel Georget, agregado de biología, profesor honorario de las clases preparatorias en las grandes escuelas de biología veterinaria, pregunta: “¿Habrá que esperar varios decenios para descubrir que estas nuevas vacunas son todavía más peligrosas que las antiguas, como fueron precisos 45 años para averiguar que varios centenares de miles de soldados norteamericanos habían sido contaminados durante la guerra del 39— 45 por el virus de la hepatitis B, entonces desconocido, contenido en la vacuna contra la fiebre amarilla que habían recibido?”.
Se puede añadir que también hicieron falta 50 años para que se supiese que las vacunas DPT (difteria, pertusis, tétanos) no eran eficaces y que, sobre todo, no eran inofensivas.

Según el informe técnico 747 de la OMS. tres tipos de contaminantes pueden encontrarse en el producto final: primero virus, después proteínas capaces de cancerinizar otras células y sobre todo ADN provenientes de células de cultivo, con el riesgo de malignidad que podría representar a largo plazo un ADN contaminante heterogéneo, en particular, si contiene secuencias codificadoras o reguladoras, potencialmente oncogenes.

El Dr. Bégué, del Hospital Trousseau de París, es uno de los principales responsables de la promoción de esta vacuna y reconoce que habrá que esperar de 15 a 20 años para medir los beneficios de la vacuna. Los Dres. Scohy y Vercout responden al respecto: “Desgraciadamente habrá que esperar menos tiempo para apreciar las consecuencias funestas de esta vacuna sobre una población ya polivacunada y a veces incluso polimedicada, sin hablar del terreno particular de las hemodiálisis y, todavía más, de los drogadictos ya deficientes en el plano inmunitario”.

¿Hay que creer que Bernard Kouchner (Secretario de Salud francés) ignora que los laboratorios son ante todo comerciantes? La vacuna anti hepatitis B representaría 1/3 de la cifra de negocios de Mérieux. ¿Se ha visto alguna vez a algún comerciante denigrar los productos que vende? Y cuando habla de los mejores expertos que existen sobre cada tema, ¿conoce el juicio del profesor Jen-Paul Escande sobre estos famosos expertos?, juicio que nadie hasta ahora ha osado contestar:
“Actualmente, es uno de los fenómenos más preocupantes: los expertos no son fiables; bien porque son nulos, bien porque mienten. Cuando son nulos, es porque se les ha escogido como expertos y nunca han tenido el coraje de decir: es un tema del que no conozco nada, no me preguntéis. Actualmente, en la inmensa mayoría de los casos, los expertos son expertos serviles”. Cf. J.-P. Escande, “Science Frontiére”, Junio 1996. El Dr. Sturer desarrolla después el riesgo de exponer la vida de millones de jóvenes franceses por una opinión científica de moda. “¿Qué valen los argumentos epidemiológicos justificando la campaña cuando se sabe que la hepatitis B amenaza solamente a grupos de riesgo y que la vacunación generalizada expone a sujetos cuyo riesgo es nulo?”
Para resumir su estudio, el Dr. Donatini estima que el riesgo de hepatitis grave en un sujeto francés normal es del orden de 1 cada 50 millones, mientras que el riesgo de accidente grave tras la vacunación es al menos de 300 por cada 50 millones. Así el riesgo es por lo menos 300 veces superior al beneficio. (Dr. Bruno Donatini, “L’Intox, quelques vérités sur vos médicaments”, éditions MIF, 1997).

¿Quién ha mandado el comunicado de prensa de la reunión del 12 de Diciembre de 1996 a los médicos franceses? Los laboratorios Pasteur-Mérieux y, un poco más tarde, los laboratorios Smithkline Beecham. ¿Le corresponde a un industrial informarnos de las conclusiones de un organismo público?”. En EE.UU., el banco de datos de los efectos secundarios de la vacuna, recogidos por el NVIC (Centro Nacional de Información sobre la Vacunación), señala 1.080 casos de efectos secundarios entre los cuales hay 47 muertes en la franja de edad de O a 1 años solamente para el año 1996, y estos casos están considerablemente son denunciados por debajo de la incidencia real.
“The Lancet” (vol. 344, 1994) denuncia: “La vacunación contra la hepatitis B ha sido asociada a una exacerbación o incluso a un desencadenamiento de las enfermedades autoinmunes tales como esclerosis múltiples o síndromes de Guillain-Barré”.

El Dr. Laurent Hervieux resume claramente este fenómeno en el número especial de L’Impatient de Mayo 1997, consagrado a las hepatitis: “La vacuna contra la hepatitis está compuesta de un antígeno HBs cuya estructura es parcialmente común con la mielina que rodea los nervios. Los anticuerpos fabricados por el organismo llegan a confundir a los dos y a atacar la mielina y de ahí las complicaciones neurológicas registradas con esta vacuna”. El Dr. Hervieux explica que el riesgo se ve acrecentado a causa del descenso de nuestras defensas inmunitarias: “Porque son permanentemente solicitadas artificialmente por múltiples vacunas. El exceso de anticuerpos a producir agota nuestro sistema de defensa. Los linfocitos TH2 favorecen la producción de anticuerpos. Cuando esta producción es estimulada a ultranza, inhibe la función de los linfocitos THI, que permiten especialmente la respuesta antivírica”. En 1988, se procedió en Nueva Zelanda, a una campaña de vacunación masiva. El 70% de los jóvenes de menos de 16 años recibieron esta vacuna. En el curso de los 3 años siguientes, se pudo constatar un aumento del 60% de la diabetes insulina dependiente.
Mirko Beljanski (antiguo director de investigaciones del CNRS), declaró ya hace tiempo que la vacuna contra la hepatitis B de ingeniería genética contiene de 10 a 15 veces más actividad peligrosa que las vacunas convencionales, en razón de la presencia de una enzima con poderes mutágenos, la TdT, susceptible de introducir en el ADN de las células receptoras secuencias de nucleótidos no deseables y capaces de modificar los genes. Como vemos en la publicación “Deoxynucleodidyl Transferase, Activities in Purified Hepatitis - B Antigen, in Med. Sci.” Res., 15, 1987.
Al respecto, Mirko Beljanski había escrito al profesor Sicard, el 29 de Abril de 1996, una carta que se terminaba así: “A fin de establecer la realidad de los hechos, propongo al Sr. Sicard que juntos acordemos un lugar donde él pueda, en presencia de varias personas, verificar si la vacuna de la hepatitis B contiene o no la TdT. Solamente los hechos científicos serán determinantes. Si se niega a esta invitación, dará prueba de que prefiere la mentira a la verdad”. El Dr. Sicard no se dignó a responder. Que el lector juzgue.
En Junio de 1997, el periódico “L’Impatient” ya había censado tres decesos sospechosos. A finales de 1991, una auxiliar de Nantes moría de una hepatitis fulminante consecutiva a la vacuna. En el mes de diciembre de 1996, el periódico publicaba el testimonio de un medico general cuya mujer había muerto hacía 10 años, tres años después de una vacuna contra la hepatitis B, que fue inmediatamente seguida de una gran fatiga general hasta que se descubrió un cáncer. Una lectora del periódico señalaba por su parte que su marido había muerto de un linfoma folicular, diagnosticado en 1995 pero considerado como estable y que no necesitaba tratamiento. Después de la vacunación, el linfoma había evolucionado de forma rápida y fatal. La asociación REVAHB tiene en sus dossier una quincena de decesos entre los cuales se encuentra el de una niña de 16 años muerta de una leucemia tras un púrpura trombocitopénica post-vacunal, así como el de un niño de 3 años y medio también muerto de un púrpura post-vacunal.

UNA PROPAGANDA ESCANDALOSA

Desde hace tiempo, animados por nuestros políticos, los representantes de los lobbies farmacéuticos se han introducido en el seno de los establecimientos escolares, para imponer, mediante el miedo, un nuevo orden moral: la obediencia al dogma vacunal. Penetran en las escuelas después de los cursos con un fin publicitario inadmisible. Los profesores se convierten en servidores de esta ideología y son de alguna forma obligados a profesar el dogma de los beneficios de las vacunaciones cuyos peligros ignoran.
Podemos preguntarnos ¿por qué los poderes públicos estimularon una empresa tan onerosa y sobre todo tan inútil?
La respuesta fue aportada por la divulgación de algunas consignas que figuran en una nota interna del laboratorio Pasteur - Mérieux:
“Sobre el mercado de la vacunación, los adolescentes son un segmento muy interesante... Hay que dramatizar... Atemorizar con la enfermedad”.
Esta confesión es primordial y debía provocar por sí misma una puesta en cuestión de la vacuna pero no hay que perder de vista que si esta operación fue un éxito perfecto para el laboratorio que se embolsó dos mil millones de francos, fue por el contrario un golpe desgraciado para la Seguridad Social.
También podemos ver estas palabras extraídas de un folleto de propaganda editada por el mismo laboratorio Pasteur-Mérieux: “la saliva es un importante vector de la contaminación”.
Este es un miserable engaño pues nunca se ha reportado un solo caso de contaminación transmitido por la saliva.

“En Francia, tuvimos la suerte de encontrar a Philippe Douste-Blazy, un ministro de Salud dinámico (...). En 1994, saldamos la vacunación en el medio escolar”.
Este curioso personaje, responsable de las relaciones públicas del laboratorio, reconocía haber “saldado” la vacunación como se hace con un lote en una feria o en un mercado financiero. Durante su exposición, Alain Aufrere lamentaba que Alemania, Gran Bretaña y Bélgica no hubiesen seguido el ejemplo de Francia. Felices países que saben no sumirse en una locura colectiva aunque ello desagrade a los accionistas de este laboratorio. En “L’Express” del 23 de Abril de 1988, el profesor Alain Fisch, del hospital Villeneuve-Saint-Georges confirma: “Se ha llevado una campaña agresiva. Se ha violado la consciencia de la gente. Incluso las abuelas de 80 años venían a reclamar su vacuna”.
Michel Georget comenta la aplicación a gran escala de la vacuna Genhévac B:
“Cuando se sabe que la inmunidad proporcionada por la vacuna es de corta duración y que la hepatitis B se transmite esencialmente por relaciones sexuales y la toxicomanía intravenosa, nos imaginamos el “beneficio” que los niños van a sacar de semejante operación. (...) las vacunaciones de masas se hacen en un contexto de incertidumbre: con procedimientos de fabricación que no pueden garantizar productos totalmente puros, individuos diferentes cuyas capacidades de defensa nunca son testadas antes ni verificadas después de la vacunación. En esas condiciones, ¿no es urgente reflexionar sobre las consecuencias a largo plazo de las vacunaciones?”
Fuertes presiones existen actualmente en Francia para hacer obligatoria la vacunación en los adolescentes, a pesar de una regresión muy neta de la enfermedad, como lo constata la “Revue du Praticien” (tomo 8 — Nº 258 - 1994).

LA ESCLEROSIS EN PLACAS

En 1995, unos treinta casos de esclerosis en placas post-vacunales ya eran tratados en el servicio de neurología del hospital de La Salpétriére en París, como nos señaló el periódico “La Recherche” de Abril de 1995. Un año más tarde había cincuenta y, en Mayo de 1997, se reconocían sesenta y nueve. Sin embargo, no hay duda de que estos casos son mucho más numerosos actualmente a través de toda Francia, pues la esclerosis en placas es una enfermedad evolutiva y pueden pasar meses entre el comienzo de la enfermedad y su declaración. El profesor Olivier Gout, declaró prudentemente al periódico VSD del 14 de noviembre de 1996:
“Efectivamente, tratábamos a estos enfermos y hay investigaciones en curso sobre la responsabilidad de la vacuna. Es demasiado pronto para hacer conclusiones pero parece que hay algo”. Es evidente que si no hubiera habido nada, este médico se hubiera apresurado a declararlo.

El periódico “VSD” concluye: “Una prudencia bien comprensible: no se quiere sembrar el pánico entre los 13 millones de franceses vacunados’’.
Estábamos entonces en 1996, actualmente son más de 25 millones.
“VSD” prosigue su encuesta: “En el país de Pasteur, no es bueno hablar de las enfermedades que pueden provocar las vacunas. (...) Hemos reencontrado el proceso verbal de una comisión de encuesta confidencial llevada por la Agencia del Medicamento, la más alta autoridad francesa de supervisión en salud pública. (...) El asunto es suficientemente serio como para que la agencia haya enviado en noviembre de 1995, una circular de advertencia a todos los médicos para avisarles de las contraindicaciones. Los dos laboratorios que comercializan la vacuna, Pasteur y Smith Kline Beecham, no están muy contentos. La prestigiosa firma no ha querido responder a nuestras preguntas sobre los peligros de la vacuna”.

El Dr. Philippe Jakubowicz que fundó la REVAHB, asociación que agrupa actualmente aproximadamente a 1.200 víctimas de la vacunación contra la hepatitis B, recibe decenas de llamadas cotidianas para señalar efectos secundarios ligeros o graves, aparecidos inmediatamente o algún tiempo después de la administración de la vacuna. Declaró a “Science et vie” de Abril de 1998 (Nº 967):
“Es la primera vez que una vacuna tiene efectos secundarios tan variados, tan graves y tan frecuentes. Veinte millones de franceses están vacunados y se estima que aproximadamente 1 sobre 1.000 (20.000) ha sido víctima de un accidente. Esos accidentes cubren un abanico de unas 60 patologías entre las que se encuentra la temible esclerosis en placas. (...) No se puede dudar de la realidad y de la diversidad, desde el efecto secundario de la vacuna. (...) Puedo esperar ver estallar un escándalo de la amplitud del de la sangre contaminada”.
Pero todas las víctimas no conocen el REVAHB.
La asociación HIPÓCRATES tiene en sus dossier más de veinte casos —cinco tumores del tronco cerebral en niños, una sarcoídosis, una tiroiditis, varios lupus, esclerosis en placas y espondiloartritis anquilosante y dos muertes inexplicadas en adolescentes, en la región de Haute Vienne, que no están incluidas por el REVAHB. Hay que saber también que 175.000 niños, alumnos de sexto, han recibido en 1995, una dosis demasiado fuerte de HB VAX 10, vacuna contra la hepatitis B, no comercializada en farmacia. Muchos de ellos han caído enfermos pero este número jamás ha sido precisado.

Según el Instituto Pasteur, sin contar las otras enfermedades auto-inmunes ni los linfomas, el riesgo de esclerosis en placas inducidas por la vacuna contra la hepatitis B sería de 1 por un millón de dosis, es decir, una esclerosis en placas por 250.000 personas vacunadas, pues reciben tres dosis, más un refuerzo.
En realidad, si retomamos las cifras admitidas para otras vacunaciones en nuestros vecinos, el riesgo sería sin duda mucho más elevado, puesto que el Instituto Pasteur parece siempre dar cifras muy netamente inferiores a las de nuestros vecinos.

En 1996, el Dr. Pierre Grézard, hoy jefe de clínica en el servicio del profesor Henri Perrot del hospital de Antiquaille de Lyon, sostuvo su tesis doctoral titulada:
“Accidentes de la vacunación contra la hepatitis B”, donde reportaba nuevos casos de pacientes observados desde 1994 hasta finales de 1995 en el servicio del profesor Perrot.
El Dr. Bonnie Dumbar, profesor de biología celular en el Baylor College de medicina de Houston que ha sido recompensado por el NIH (Instituto Nacional de la Salud) por su trabajo pionero en el desarrollo de las vacunas, ha declarado:
“Hace tres años, mi hermano, geólogo y agrónomo con cuatro diplomas universitarios, vino a trabajar conmigo en el Baylor College en un proyecto de manipulación genética de las proteínas del trigo. Se le pidió que se vacunase contra la hepatitis B. Al día siguiente de la inyección y durante tres días, tuvo fiebre y sintió una gran fatiga. Entre la segunda y la cuarta semana siguiente a la inyección desarrolló tal serie de síntomas que quince médicos declararon que se trataba de una reacción a la vacunación (...).
Más o menos en la misma época, una joven de 20 años, estudiante de medicina, vino a trabajar a mi laboratorio durante el verano. También tuvo que vacunarse contra la hepatitis B. Después de la primera inyección, tuvo fiebre y se encontró muy fatigada. Tres semanas después de la segunda inyección perdió la vista de un ojo pero la recupero casi completamente seis meses más tarde. Vaciló en recibir la tercera inyección pero su médico le dijo que esta vacuna era muy segura y que no tenía ningún problema. Después de la tercera inyección, fue hospitalizada durante dos meses, gravemente enferma y perdió definitivamente la vista de un ojo”.
LOS TRIBUNALES INTERVIENEN
Con el apoyo de sus abogados, las víctimas se han organizado y han obtenido ya algunos resultados:
El 5 de Junio de 1998, además del caso precedente, el Tribunal de Nanterre ha reconocido la responsabilidad de la vacuna Engerix B en la aparición de la esclerosis en placas en personas vacunadas, una en 1994, otra en 1995.
Ha condenado a los laboratorios SmithKline Beecham reconocidos “completamente responsables del perjuicio” a entregar 50.000 francos y 80.000 francos a las víctimas: son sumas bien modestas considerando el perjuicio causado por esta enfermedad y para una firma que gana miles de millones de euros gracias a esta vacunación.

Un nuevo deceso es imputado a la vacuna: el de Nathalie, muerta a los 28 años de una crisis de epilepsia, después de cuatro años de enfermedad desmielinizante.
Es muy interesante saber que, viendo el estado de su hija degradarse, día a día, los padres de una joven, unos agricultores de Oise, informaron a la prensa local y se adhirieron a la REVAHB.
Por último, en febrero de 1998, tuvieron la audacia de escribir al secretario de Estado de la Salud que, según su buen hábito, no se dignó a responderles.
Sin embargo, en junio, cuando su hija estaba peor, recibieron la visita de un oficial de los servicios de información generales encargados de encuestar sobre los adversarios de la vacunación que se pretende pertenecen a sectas.
Lo que hace decir a Pierre Dhombre en L’Impatient de octubre de 1998:
“Aquellos que escriben a Bernard Kouchner para informar de problemas sanitarios graves pueden preguntarse si su correo no va a ser transmitido a la policía. Y si no van a ser sospechosos de formar parte de una secta.”
La Agencia del Medicamento ha admitido diez casos de aplasia medular después de la vacunación contra la hepatitis B, pero habría muchos más según algunos médicos.
Dos niños han muerto ya de esta forma y el juez Bertella-Geoffroy lleva sus casos.
Y tal vez es esa toma de conciencia la que ha llevado al Comité técnico francés de las vacunaciones a colocar un bemol a estas recomendaciones:
1. - Los refuerzos de la vacuna antihepatitis B son suprimidos. Solamente se inyectarán tres dosis salvo en casos particulares.
2. - Concerniendo a los adultos, la vacuna antihepatitis B, solamente será practicada a los grupos de riesgo, es decir, a personas con contactos con pacientes y con la sangre y otros productos biológicos.
3. - Pero la vacuna no es cuestionada para los bebés y los adolescentes.
Por fin, han declarado espontáneamente que esta vacuna no es obligatoria.
En cuanto a la OMS que critica a Francia por esta decisión que ‘‘pone así en peligro la erradicación de esta enferme dad”, su independencia actual es muy controvertida.
Bertrand Deveaud, periodista, y a Bertrand Lemennicier, profesor agregado de economía, quienes han hecho una encuesta a través del mundo y han consultado numerosos informes oficiales y confidenciales durante dos años, la OMS ya no sería nada más que el barco borracho de la salud pública y navegaría “sin patrón ni objetivos claros, en un océano de corrupción y de ineficacia”.
MSD (Merck Sharpe Dhome) fabricante de vacunas y compañero industrial de Pasteur Mérieux para la fabricación de vacunas contra la hepatitis B, participa ampliamente en la financiación de la OMS desde 1994.

Dinamarca, Finlandia, Suecia, Luxemburgo, Países Bajos, Irlanda y el Reino Unido nunca han recomendado esta vacunación para los recién nacidos o los adolescentes. Alemania, Austria y Grecia sólo la han recomendado para los lactantes. Suiza y España sólo la han recomendado para los adolescentes.
En EE.UU. la situación no es mejor. Si un ciudadano se niega a la vacunación contra la hepatitis B, sus niños no pueden entrar en las guarderías, las escuelas, las universidades e incluso pueden negárseles el acceso al seguro de enfermedad, a numerosos empleos y los pobres no tienen ya derecho a las ayudas acordadas a ciertas familias.
Actualmente las medidas propuestas por el CDC (Centro de enfermedades Transmisibles) son mucho más represivas: los padres pueden ser encarcelados, sus bienes incautados y se les puede quitar a sus hijos, como ya hemos denunciado precedentemente.

Entre el primero de julio de 1990 y el 31 de octubre de 1998, mientras que en este país es notorio que menos del 10% de los médicos señalan estos accidentes, el VAERS (Vaccine Adverse Event Reporting System) del gobierno norteamericano censó 24.775 personas con efectos secundarios de la vacuna contra la hepatitis B, entre los cuales había 9.673 casos muy graves y 439 decesos de los cuales 180 fueron clasificados como muerte súbita e inexplicable del lactante. Durante el mismo período, en el informe sobre niños menores de 14 años que habían recibido únicamente la vacuna anti-HB se han encontrado 2.424 casos efectos secundarios de los cuales 1.208 son muy graves y que incluyen 73 decesos, lo que sobrepasa ampliamente los casos de hepatitis B en este sector de edad.
Estos informes dan testimonio de la muerte de varios lactantes de menos de un mes, la mayoría de los cuales han sido clasificados dentro de la categoría de muerte súbita del lactante. Uno de estos casos concierne a un bebé de 15 días, nacido con perfecta salud, que murió dos días después de la primera inyección de la vacuna. Después de que gritó durante toda la noche, la madre lo encontró muerto en su cuna al día siguiente por la mañana. Se ordenó una autopsia y se atribuyó el deceso al síndrome de la muerte súbita del lactante. Sin embargo la autopsia de Nicolás mostró un edema pulmonar por falla cardiaca.
El 18 de mayo de 1999, Michael Belkin, presidente de Belkin Limited, firma de inversiones mundiales, dio testimonio ante el Congreso de EEUU: “Mi pequeña hija Lyla Rose murió el 16 de septiembre de 1998, a la edad de cinco semanas, 15 horas después de haber recibido su segunda inyección de vacuna antihepatitis. B. Lyla era un bebé lleno de salud y de vida. Nunca había estado enferma antes de la tarde en la que recibió esta inyección. Me chocó mucho el informe de la autopsia. El médico legal de Nueva York decretó que se trataba del SMSI (Síndrome de Muerte Súbita Infantil). Pero este médico no mencionó en su informe que Lyla tenía un edema en el cerebro y que acababa de recibir la vacuna antihepatitis B. El médico que discutió con mi mujer, conmigo mismo y con nuestro pediatra el día de la autopsia, confirmó entonces que el cerebro estaba efectivamente hipertrofiado. (...) A través de múltiples discusiones con otros patólogos experimentales, descubrí posteriormente que un edema de cerebro es un efecto secundario clásico de la vacunación, de cualquier vacunación, en la literatura médica’’.
En febrero de 2008 se conoce la noticia de que denuncian la vacunación contra la hepatitis como CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD. Víctimas francesas de la vacuna contra la hepatitis B, organizadas en torno a Action Santé Environnement (ASE), están buscando personas de otros países que también hayan padecido o padezcan sus efectos secundarios, con objeto de participar en una denuncia que ha presentado esta asociación en Juzgado de Primera Instancia de París. Pueden asociarse todos aquellos ciudadanos que lo deseen, aunque ya hayan denunciado su caso en los tribunales de su país, según ASE.

FINALMENTE

“El procedimiento de recomendación de las vacunas en EE.UU. está desesperadamente comprometido por conflictos de intereses que ligan los fabricantes de vacunas con el CDC y la Academia Americana de Pediatría’’.
“Si la vacuna de hepatitis B ha sido recomendada sin que las pruebas científicas de su seguridad hayan sido establecidas en una gran muestra multiracial de recién nacidos de menos de dos días, genéticamente diferentes, se hace evidente que el CDC ha tomado a nuestros bebés como cobayas. El Comité debería pues interrumpir este programa de vacunaciones de masa”.

En EE.UU., también el Dr. Burton A. Waisbren, especialista en biología celular y de enfermedades infecciosas, uno de los fundadores de la sociedad americana de enfermedades infecciosas, declaró al “Wisconsin Medical Journal”: “Existen en la literatura médica un número creciente de casos de enfermedades desmielinizantes aparecidos después de que los enfermos hayan recibido la vacuna de la hepatitis B. Dado que el virus mismo de la hepatitis B está refutadamente acusado de causar problemas autoinmunes, ¿no deberíamos por lo tanto ser prudentes al inocular antígenos que parecen haber generado estos problemas?”.

La revista “The Vaccine Reaction“de septiembre de 1998, señala un estudio publicado en 1996 en Italia (Montinari y colaboradores), concernientes a treinta niños de 3 a 9 meses, afectados de desórdenes del sistema nervioso y de autismo después de la vacunación de la hepatitis B. El fin del estudio era determinar factores genéticos responsables de procesos de desmielinización. Los autores habían concluido: “Las enfermedades autoinmunes son más frecuentes en los países que practican más vacunaciones”.

El periódico “Le Parisien” del 2 de octubre de 1998 ha publicado un facsímile de una carta enviada a Liliane Larvor de la Facultad de Medicina de Brest, afectada de poliartritis reumatoide desde su vacunación, obligatoria para trabajar en la facultad. La carta tiene una cabecera del Ministerio de Trabajo y de Asuntos Sociales y está fechada el 16 de Enero de 1996 y firmada por François Vareille, subdirector de las profesiones de salud.
“A la vista del informe establecido por el experto, el Dr. Martin del centro de fármaco- vigilancia de Brest, la Comisión de Acuerdos Amistosos de los Accidentes de Vacunación, en su sesión del 9 de enero de 1996 concluyó que la relación de causalidad entre la vacunación y las alteraciones observadas debía ser retenida”.

Liliane Larvor, gravemente afectada de minusvalía, aceptó los 100.000 francos. Declaró al periódico “Parisien”: “Cuando leí en los periódicos que el Estado no reconocía nada sentí náuseas”.

En Mayo de 2000, la Dirección General de la Salud ha enviado a siete enfermos, profesionales de la salud, una carta de reconocimiento admitiendo una relación de causalidad entre la vacunación y la aparición de la esclerosis en placas o de enfermedades autoinmunes proponiéndoles una indemnización.

En noviembre de 2000, esta cifra alcanzaba a 21 enfermos. Se espera que aumente rápidamente pero no hay que olvidar que únicamente los profesionales de la salud para los cuales la vacunación es obligatoria, serán indemnizados por el Estado. Los demás no pueden más que dirigirse a los laboratorios. Así en 1999, Smith Kline Beecham ha elaborado un cartel para los médicos: “El acto del médico, desarrollado en el secreto de su consulta es la mejor garantía de la salud de cada uno de nosotros. Es el médico quien en conciencia, armado de su saber y de su experiencia, dispensa diagnósticos y prescripciones con el talento y la independencia que esperamos de él y que justifica nuestra confianza en él’’. Solamente el médico será responsable. Si desaconseja la vacunación tendrá problemas con las instancias públicas, pero si aparece una complicación, el será el único responsable. Los ingleses que han comprendido esta manipulación han planteado demandas contra los laboratorios y el gobierno, pero no contra los médicos, perfectamente desinformados gracias al lavado de cerebro organizado por los mercaderes de las vacunas.

 

www.librevacunacion.com.ar
webmaster MB - Este site ha sido pensado para ser visto en 800x600 pixels.